viernes, 23 de mayo de 2014
Capítulo 40.
viernes, 16 de mayo de 2014
Capítulo 39.
Tragué saliva y cerré los ojos.
-Te quiero, Zayn. -Murmuré para mí misma y sentí una lágrima mojar mi mejilla. -Voy contigo, Liam. -Apreté los ojos con fuerza, pretendiendo no sentir ningun dolor cuando la bala me atravesará y esperé.
-Para, Josh. Amy ha tenido una idea mejor que esto. -Abrí los ojos y vi a Marcelo avanzar hasta dónde se encontraba mi padre y habló con él entre susurros que no llegué a escuchar.
-Te has librado. -Y ambos salieron de la habitación sin decir ni una mísera palabra más.
Sollocé con fuerza.
-¿Estás bien? -Peter volvió a estar sentado a mi lado, acariciando mi espalda, intentando confortarme.
-Peter, una pregunta, ¿por qué te preocupas tanto por mí? ¿Te han mandado ese trabajo o...?
-No, no, para nada. -Rio y volvió a negar con la cabeza. -Me recuerdas a mi hermana pequeña. -La felicidad de segundos antes se había esfumado y solo vi un intento de sonrisa en su cara y enarqué una ceja. -Tiene tu edad, quizá un año menos, pero me recuerda tanto a ti. Es tan valiente y tan atrevida como tú. Podría decir que eres tú de no ser porque ella es castaña.
-Eh, todo este pelazo rubio, es tintado. -Sonreí con pocas ganas.
-Bueno, entonces definitivamente, sois iguales.
-¿Dónde está tu hermana? -Al ver la expresión de su cara supe que jamás tendría que haber preguntado.
-En una casa de adopción. Mi padre se largó de mi casa por la droga y mi madre murió de cáncer hace dos años. No teníamos nada para vivir, sólo algo de comida que nos traían de vez en cuando los vecinos y, al ser menor, la llevaron a adopción porque yo no podía hacerme cargo de ella.
-Por eso quieres conseguir el dinero, para recuperarla.
-Exactamente. -Mojé mis labios y miré el suelo.
-Vete de la mafia. Aun puedes hacerlo. Tienes que encontrar otra forma de sacar dinero. Si no sales de aquí a tiempo, cuando llegue el momento tu hermana también estará metida en esta mierda.
-Jamás lo permitiría.
-A ellos les da igual lo que tú quieres. La cogerán y la meterán en esto. Sal de aquí, busca otro trabajo. Pero vete de este mundo. -Notaba la urgencia en mi voz y él pareció notarla porque me abrazó con fuerza.
-Gracias Jenn.
-No las des. -Sonreí.
-Tengo que irme. Descansa ¿vale? -Asentí y cerré los ojos al mismo tiempo que el ruido de la puerta penetraba con fuerza mis tímpanos.
*Narra Zayn*
Sentí un pequeño pitido bajo mi almohada y me removí en mi cama hasta que fui consciente de que era mi móvil lo que sonaba avisándome de que había recibido un nuevo mensaje.
"A las seis mañana en la carretera del desguace de Tom. Ven solo. J."
Me quedé petrificado al leer el mensaje.
No podía ser de Jenn. Así que supuse que era de Josh. Me levanté con prisas y observé el mapa.
El desguace de Tom estaba a unos cinco kilómetros de la última nave de Josh que había investigado.
Saqué un cigarro del paquete y lo encendí. Di una larga calada mientras intentaba hacer un plan lógico para la tarde siguiente. Si llevaban a Jenn con ellos podría conseguir llevarmela. Pero corría el riesgo de que fuera una trampa y, si intentaba acercarme a ella, nos fundieran a tiros.
Expulsé el humo, haciendo que ascendiera hasta el techo de mi habitación. Salí de mi cuarto y entré en la vieja buhardilla. Encendí la luz y observé las fotos una por una.
Entonces esa voz que tanto extrañaba habló en mi cabeza.
"Que ella esté secuestrada en este momento es por tu culpa y lo sabes. Tenías que empeñarte en estar con ella. No podías quedarte siendo el chico que nunca se engancha a una chica, ¿verdad? Tenías que engancharte a ella. Y no veas como te enganchaste, darías todo por ella, cualquier cosa. Hasta la dejarías para hacer que no entrase más en este mundo, aunque dejarla supusiera que te sintieras vacío. Pero te daba igual, porque sus sentimientos te importaban más que los tuyos propios. Pero no conseguiste alejarla, por que ella es tan cabezona como tú y, mientras tú querías protegerla, ella quería hacer lo mismo contigo y al final, acabásteis jodidos los dos. Pero eso sí, enamorados como ninguno."
Me senté en el suelo de la habitación y atendí a las palabras de Liam.
"Sabes lo que tienes que hacer, tío, pero yo sólo te lo voy a recordar. Antes de que me enterraran me prometiste que la ibas a cuidar siempre y sé que cumples tus promesas, Zayn. Sé que la has estado cuidando todos estos meses desde la distancia, controlando sus movimientos y salvándole el culo cuando peor estaba. Pero es ahora el momento de que des la cara. De que la cojas y la saques de este mundo de mierda para siempre. Y así, saldrás tú también."
Me levanté y cogí una foto que estaba despegada de la pared. Sólo salíamos Jenn y yo de espaldas, el último día de clase. Ella agarraba mi brazo mientras yo acariciaba con delicadeza su mano. Recordaba ese día como si fuera ayer. Sonreí.
*Flashback*
-Zayn, mi padre me va a matar si se entera de que sigo saliendo contigo. Es como, te odia. -Reí con poca fuerza, acariciando con mi dedo sus nudillos.
-Tranquila no va a pasar nada.
-No, nada, sólo nos puede pegar un tiro. -Sonrió nerviosa y yo negué con la cabeza.
-Pararía mil balas por tí, preciosa, no te preocupes por eso y disfruta, señorita graduada. -La besé con prisas justo cuando el director mencionó su apellido y se puso en pie para recibir su diploma de final de curso.
*Fin del flashback*
-Vamos a salir de esta, Jenn. Te lo prometo.
jueves, 8 de mayo de 2014
Capítulo 38.
¡Espero los comentarios! <3
lunes, 5 de mayo de 2014
Capítulo 37.
sábado, 3 de mayo de 2014
Capítulo 36.
domingo, 27 de abril de 2014
Capítulo 35.
-No sé quién narices es, pero dile que pare con los putos mensajes, que quiero dormir. -Louis lanzó el móvil a mi cama y yo sonreí timidamente. Louis me devolvió la sonrisa y volvió al salón, donde a los pocos segundos lo escuché de nuevo roncar.
Desbloqueé el móvil para encontrarme con más de diez mensajes de la misma persona.
"Despierta, dormilona, a trabajar."
"Jenn, vamos."
"Siempre fuiste de sueño profundo."
"Si en diez segundos no te despiertas pienso coger un avion de vuelta y despertarte."
"Jenn, venga ya."
Y otros cuantos más. Me estiré en la cama y cogí el portátil que estaba bajo esta. Metí la contraseña y en medio segundo estaba en la página del banco, preparada.
Cogí los auriculares y cerré la puerta antes de llamar a Zayn y poner el manos libres.
"Por fin."
"Venga, hagámoslo rápido."
"Cuando estábamos juntos no decías eso."
"Malik."
Su risa sonó con eco en mis auriculares y yo sonreí.
"Ya están aquí, lo dejo en manos libres para que escuches todo."
"Genial."
Durante más de quince minutos estuve escuchando a Zayn hablar con alguien en italiano, así que practicamente no entendí nada de lo que decían, pero supongo que estarían hablando de la calidad del cuadro, del precio, de la localización y todas esas cosas que se suelen hablar durante un intercambio.
"Preciosa."
"Sigo aquí."
"Genial, métete en la cuenta 0009765, contraseña 000081965."
Hice lo que me pidió y en medio segundo estaba metida en la cuenta, me metí en el apartado de trasferencias y esperé la siguiente orden.
El hombre y Zayn volvieron a hablar durante unos cinco minutos más mientras yo golpeaba con poca paciencia el teclado del ordenador.
"Traspasa 90.000 libras a la cuenta 0034829."
Tosí al escuchar la cantidad de dinero que debía traspasar.
"¿90? Zayn..."
"Hazlo."
Marqué la cantidad que él me dijo con rapidez y lo mismo con el número de cuenta.
"¿Estás seguro, Malik?
"Sí."
Pulsé el botón y observé el mensaje que me decía que la transferencia había sido correcta. Suspiré aliviada.
"Hecho."
"Te debo una."
"Te la guardo."
Ambos colgamos el teléfono al segundo. Bajé la pantalla del ordenador y me tumbé en la cama mirando fijamente el techo. Un sonido me hizo desviar la mirada y Louis apareció en la puerta.
-Jenn... te buscan en la puerta. -Fruncí el ceño y él solo se encogió de hombros.
-Voy a ponerme un chándal, salgo en dos minutos. -Dejé el pelo tal y cómo lo tenía y me enfundé rápidamente una sudadera y un pantalón de chándal, cogí mis zapatillas y salí con prisa al salón, dónde solo estaba Louis sentado mirando fijamente la televisión.
-Está fuera. -Asentí y avancé hacia la puerta principal.
Todo mi cuerpo se vio atravesado por un escalofrío cuando mi mano tocó el picaporte de la puerta y un mal presentimiento golpeó mi cerebro. Respiré hondo y abrí la puerta para encontrarme de frente a Marcelo con media sonrisa. Cerré la puerta detrás de mí y di un paso hasta él, manteniendo fija mi mirada en sus ojos.
-¿Qué quieres? -Él simplemente movió la cabeza, sin borrar de su cara la sonrisa, indicándome que lo siguiera.
-Sólo serán un par de minutos. -Avanzamos hasta el pequeño bosque que había frente a la casa y, cuando habíamos andado menos de diez metros, paró en seco girándose hacia a mí.
-Marcelo, no tengo tiempo para gilipolleces.
-Tranquila, seremos rápidos. -La voz de mi padre sonó detrás de mí y me giré, colocándome de tal manera que tenía a ambos frente a mí.
"Jamás le des la espalda a tu enemigo, aunque lo veas desarmado, siempre tienen un truco bajo la manga."
Las palabras de Zayn se escucharon por toda mi cabeza y asentí interiormente, dándole la razón.
-¿Qué queréis? Ya os dije que no quería volver a esto.
-Pues eso no es lo que parece. -Enarqué una ceja ante las palabras de Marcelo y él aumentó su sonrisa.
-Pensábamos que no querías más mafia y vas, y te metes en esto con mi nieto. -Mi padre rió acompañando las palabras de Marcelo. -No has elegido el bando correcto.
-Discrepo.
-Jenn, te has metido con el enemigo.
-En este momento, solo vosotros sois mis enemigos. -En ese momento me arrepentí de no haber llevado la pistola conmigo.
"A partir de ahora, la pistola siempre encima."
-Jenn, no nos quieres tener como enemigos.
-Pero mucho menos como aliados.
-Está bien, cómo quieras, querida. -Josh asintió y Marcelo avanzó con lentitud hasta estar a su lado.
-Tendrás noticias nuestras.
-Espero que sea vuestra esquela. -Escupí las palabras con rabia y me giré para volver a casa, hasta que un sonido me hizo volverme hacia ellos de nuevo.
Josh tenía la pistola cargada y apuntando directamente a mi cabeza. Apreté los puños con fuerza a ambos lados de mi cuerpo y sonreí.
-No tienes cojones, Josh.
-¡Jennifer! -Una sonora carcajada salió de mi garganta al ver su reacción.
-Hazlo. -Vocalicé cada letra de la palabra, tentándolo a apretar el gatillo y sonreí cuando lo vi mirarme a los ojos y dudar de lo que estaba haciendo.
-Josh, vámonos. -Marcelo colocó una mano sobre el hombro de mi padre que bajó la pistola en medio segundo. Negué con la cabeza y volví a retomar el camino a casa.
-Que os jodan. -Saqué mi dedo corazón en su dirección y salí del bosque.
Llamé un par de veces a la puerta hasta que Louis finalmente abrió y me miró intrigado cuando ya estaba dentro de la casa.
-¿Quién narices era ese viejo?
-Un cliente, le di la dirección de la casa por si necesitaba algo y ha venido a pedirme una cosa.
-¿Y a dónde habéis ido?
-A que vea unas fotos para un jarrón para su esposa. -Vi en la cara de Louis que no se había tragado ni una palabra de lo que le había dicho, pero dejó el tema a un lado y me sonrió velozmente.
-Venga, a desayunar. He hecho tostadas y café.
-Eres el mejor. -Besé su mejilla con efusividad y ambos nos quedamos en silencio.
-Raro...
-Raro... -Ambos pronunciamos la palabra al mismo tiempo y nos miramos con prisa antes de romper a reír.
Desde que Marcelo apareció en la puerta de mi casa hace un mes, ese maldito cacharro no se separa de mí.
Aceleré adelantando un par de coches y aparqué en un pequeño sitio que quedaba en frente del bar. Entré con prisas y me senté junto a Lea dejando el bolso sobre mis rodillas.
-Una cocacola.
-Otra.
Hablamos durante horas, y reímos mucho más. Me informó sobre toda la gente que había dejado de ver al terminar el instituto. Hablamos de Louis, de Harry, de la última película de Bradley Cooper que acababan de sacar en dvd y del nuevo disco que Ed Sheeran estaba a punto de publicar.
Nos abrazamos con fuerza antes de volver a subirme en el coche para volver a casa. No eran más de las doce, pero la carretera estaba más vacía que nunca, permitiéndome acelerar tanto cómo quisiera.
Aparqué delante de la puerta de la cochera y observé con detenimiento la casa. Había alguien dentro. Miré por todos lados, pero el coche de Louis no estaba ahí, así que él no era.
Saqué la pistola del bolso y la coloqué en la parte trasera de mi pantalón.
Abrí la puerta y descubrí cómo la cerradura estaba forzada. Avancé por la casa, lentamente, intentando que ni un ruido alertase a quién quisiera que estuviera ahí dentro. Coloqué la mano derecha sobre la culata de mi pistola y la sujeté con fuerza, preparándome para cualquier cosa.
-Vaya, por fin has llegado.
domingo, 20 de abril de 2014
Capítulo 34.
Resoplé cabreada cuando vi a Louis entrar en el cuarto y me giré para seguir leyendo un libro que tenía más que leído.
No había sido una buena semana, me había pasado los días discutiendo con Louis una y mil veces y casi siempre, por gilipolleces. Cerró la puerta a sus espaldas y escuché como crujía el colchón a causa de su peso. Cerré el libro, miré de reojo sus movimientos y lo observé pasar su mano por su despeinado pelo para luego suspirar un par de veces. Apoyó los codos sobre sus rodillas y las palmas de sus manos taparon su rostro.
-Jenn.
-Si vienes a discutir, paso, Louis.
-Sólo venía a decirte que no es normal la última pelea que hemos tenido.
-¿Y vienes a disculparte o piensas que yo lo haré?
-Jennifer.
-No me vengas con Jennifer, Louis.
-Olvídalo. -Me giré para observarlo y fruncí el ceño al ver cómo miraba intrigado la estantería de mis libros.
-¿Qué miras?
-Las fotos. -Seguí su mirada y miré con detenimiento las fotografías. Lea y yo en la fiesta de cumpleaños de Zayn. Liam conmigo en el viaje a Irlanda. Liam, Zayn y yo en la playa. Louis, Harry, Lea y yo en una fiesta. Zayn y yo en Roma. Liam y yo el día de mi graduación. Un pequeño montaje de Harry y de mí cuando éramos pequeños y mayores. Otra de Liam conmigo haciendo el payaso. Lea, Harry y yo en mi cumpleaños. Más de Liam conmigo y Zayn. Algunas otras con Lea. Y, por último, una más de Zayn y mía en Roma. Sonreí de medio lado cuando en mi mente aparecieron los recuerdos que guardaban las fotografías. Desperté a mi mente y retomé la conversación con Louis.
-¿Y qué te pasa con las fotos?
-Que no me parece normal que tengas las fotos con tu ex ahí puestas y ni una conmigo.
-Tengo una.
-Sabes a lo que me refiero. No es agradable ver como mi novia sale besando a su ex novio, abrazándolo o lo que sea.
-Son simples fotos.
-¿Y las nuestras qué son?
-Las nuestras las tengo en el móvil.
-Y las suyas impresas, en un marco y bien colocadas junto a todas tus mierdas. -Lo miré asombrada y me levanté cabreada para ponerme frente a él.
-No son mierdas. Son libros, cosas que tú deberías leer para tener algo de inteligencia. Y muchos, muchísimos recuerdos. -Volví a sentarme y ahora fue él quien se levantó, demostrando su enfado.
-Pasa página, Jenn. Tener mil fotos de Zayn no van a hacer que vuelva. Ni a Liam tampoco. -Sus palabras me hirieron, y él no sabía hasta qué punto. Pero lo único que hice fue enfadarme todavía más.
-No creerás que voy a tirar las fotos con mi mejor amigo ¿no? Porque no lo voy a hacer, y menos porque a ti te salga del rabo.
-Ya lo haré yo por ti. -Y moviendo su mano derribó todos y cada uno de los marcos estrellándolos contra el suelo. Vi como las fotos se rompían o se arrugaban al tocar el suelo y creía que era yo la que estaba sufriendo los golpes. Salté al suelo, recogiendo los pedazos de cristales y apartándolos de las fotos.
-Eres un maldito gilipollas.
-Ni que me importara lo que tú pienses. -Escuché como avanzaba por la habitación, abría la puerta y, tras salir del cuarto, la cerraba con un portazo que me hizo saltar en el sitio.
Miré con lágrimas en los ojos las fotos y sonreí amargamente. Las recogí, intentando arreglarlas tanto como podía y las guardé en el fondo del cajón de mi mesita.
Mi móvil vibró encima de la cama. Un mensaje.
"Necesito verte. Es urgente."
"A las diez en Hooks."
Bufé, sequé mis mejillas y cogí un jersey de mi armario. Me puse unos vaqueros, las botas y salí de la habitación.
-Me largo.
-¿Qué? -Louis se levantó como un rayo del sofá y se puso delante de la puerta. Pude ver sus ojos rojos y agaché la cabeza.
-Sólo voy a darme una vuelta.
-¿Vas a volver? -Pude sentir ¿miedo? en su voz y algo dentro de mí se ablandó.
-En un par de horas. -Cogí las llaves, revisé que llevaba el móvil y algo de dinero y salí de la casa.
-Un whisky solo, por favor. -El hombre, de unos cincuenta y muchos, asintió y me sirvió la copa en un par de segundos. Golpeé con mis dedos la barra del local esperando que los minutos pasaran con más rapidez.
Otro whisky más. Sentí el aire exterior golpear el interior del local cuando alguien abrió la puerta del sitio. Miré el reloj de mi pulsera. Las diez y cuarto. Rodé los ojos cuando vi la sombra de alguien pasar detrás de mí y supe que era Zayn al oler su colonia.
-Otro como el de la señorita. -Ocupó el asiento que había junto al mío y apoyó ambos brazos sobre la barra mientras yo daba un largo sorbo a mi vaso.
-Llegas tarde.
-Sabes que eso no es raro en mí, preciosa.
-Deja de llamarme así, Zayn. -Lo vi reprimir una sonrisa cuando el camarero le entregó un vaso lleno de whisky.
-Estás echa un desastre. -Sabía que no lo decía porque el jersey fuese de hace dos años. Lo decía por las ojeras, la coleta medio deshecha y mil cosas más que quizá yo no veía en el espejo, pero sí se percibían desde fuera.
-Digamos que no está siendo una buena semana. -Refunfuñé un par de palabras sin sentido y levanté la mano indicándole al camarero que llenara el vaso vacío.
-¿Problemas en el paraíso?
-No te interesa. -El camarero se alejó tras servir el tercer whisky doble de la noche y yo bebí con desgana, dejando que el sabor del alcohol quemara por mi garganta.
-Tienes que ayudarme con una cosa, Jenn. -Dejé el vaso sobre la barra y miré de reojo a Zayn.
-¿Qué quieres?
-Es una falsificación.
-¿Cuando?
-Mañana en Roma. -Enarqué una ceja y él continuó explicando. -Yo iré a Roma mañana por la mañana, lo único que tú debes hacer desde aquí es hacer la transferencia de dinero cuando yo te diga.
-¿Desde cuándo necesitas mi ayuda para eso?
-Desde que no puedo confiar ni en mi propio abuelo.
-¿Qué tiene que ver eso?
-Él es quien me ha mandado la falsificación. Pero no me fío una mierda de sus hombres ni de sus cuentas, así que vamos a hacerla tú y yo solos.
-Zayn te dije que no quería saber nada más de la mafia.
-Será la última vez que te meta en esto, te lo juro. Sólo puedo fiarme de ti para estos asuntos, Jenn, sabes que lo digo en serio. -Asentí, dando por finalizada la conversación.
-Pensaba que no ibas a volver. -Y sin un minuto para reaccionar, sus brazos rodearon mi cintura pegándome contra su cuerpo.
-¿Tienes la regla o algo, Louis?
-¿Qué?
-Lo digo por tus cambios de humor. -Su risa golpeó mis tímpanos y yo lo abracé con fuerza. -Tenemos que hacer algo.
-¿Con qué?
-Con esto Louis. No... no podemos seguir como estamos.
-Supongo que tienes razón. -Me soltó del abrazo y me miró. -Jenn, te quiero como a nadie y quiero lo mejor para ti, y sé que mereces algo mejor.
-No digas tonterías, Louis, tú eres lo mejor.
-Pero no para ti. -Ambos sonreímos y él volvió a abrazarme. -No pienso alejarme de ti, nunca, ¿me oyes? -Asentí, sintiendo mis mejillas empaparse por mis lágrimas. -No llores, idiota. Voy a seguir siendo tu mejor amigo, nena.
-Te quiero, Louis. -Sentí de nuevo sus labios contra los míos y lo besé con fuerza.
-Te quiero mucho, Jenn. -Besó mi frente y me abrazó con fuerza. -Debes descansar, yo dormiré en el sofá.
-Puedes seguir durmiendo...
-En el sofá, Jenn. -Sonrió y yo asentí con desgana. -Hasta mañana.
-Hasta mañana. -Recorrí el pasillo con parsimonia, analizando todo lo que había pasado en el salón. Acabábamos de romper. Sentí las lágrimas de nuevo en mis mejillas y las sequé con rapidez.
"No pienso alejarme de ti, nunca."
Las palabras de Louis resonaban con fuerza. No quería que se alejara de mí. Quería seguir teniéndole conmigo cada día. Pero supongo que lo mejor era estar como amigos, mejores amigos o lo que fuera que fuésemos a ser ahora.
Me metí en la cama y dejé que mi mente anduviera sola por ahí antes de dormirme.
"Mañana será un día jodidamente largo."
"No lo dudes."
¡Hola lectores! Bueno, vengo a dar malas noticias (ooooooh!) Quiero decir que voy a ir terminando la fic, no sé si quedarán diez, doce, quince o veinte capítulos (o quizá menos) pero sí que la voy a ir terminando, porque la veo ya muy repetitiva y se me agota el argumento. Además, siendo sincera, si la acabo es porque tampoco veo que la gente la siga mucho y, quien la sigue, ni si quiera deja un comentario o algo y eso me fastidia bastante, pero bueno, no voy a echar nada en cara a estas alturas. Sólo decir que eso, que se van a ir cerrando muchas cosas en estos capítulos y que cada vez queda menos para saber el final. Si queréis algo o lo que sea, sabéis que me podéis encontrar en twitter (@cookiestoniall) o en ask (www.ask.fm/cookiestoniall) y nada, no mucho más, que espero vuestros comentarios por aquí abajo.
¡Gracias por leer!








