domingo, 27 de abril de 2014

Capítulo 35.

Sentí como alguien golpeaba con poca fuerza mi brazo y abrí los ojos lentamente.
-No sé quién narices es, pero dile que pare con los putos mensajes, que quiero dormir. -Louis lanzó el móvil a mi cama y yo sonreí timidamente. Louis me devolvió la sonrisa y volvió al salón, donde a los pocos segundos lo escuché de nuevo roncar.
Desbloqueé el móvil para encontrarme con más de diez mensajes de la misma persona.
"Despierta, dormilona, a trabajar."
"Jenn, vamos."
"Siempre fuiste de sueño profundo."
"Si en diez segundos no te despiertas pienso coger un avion de vuelta y despertarte."
"Jenn, venga ya."
Y otros cuantos más. Me estiré en la cama y cogí el portátil que estaba bajo esta. Metí la contraseña y en medio segundo estaba en la página del banco, preparada.
Cogí los auriculares y cerré la puerta antes de llamar a Zayn y poner el manos libres.
"Por fin."
"Venga, hagámoslo rápido."
"Cuando estábamos juntos no decías eso."
"Malik."
Su risa sonó con eco en mis auriculares y yo sonreí.
"Ya están aquí, lo dejo en manos libres para que escuches todo."
"Genial."
Durante más de quince minutos estuve escuchando a Zayn hablar con alguien en italiano, así que practicamente no entendí nada de lo que decían, pero supongo que estarían hablando de la calidad del cuadro, del precio, de la localización y todas esas cosas que se suelen hablar durante un intercambio.
"Preciosa."
"Sigo aquí."
"Genial, métete en la cuenta 0009765, contraseña 000081965."
Hice lo que me pidió y en medio segundo estaba metida en la cuenta, me metí en el apartado de trasferencias y esperé la siguiente orden.
El hombre y Zayn volvieron a hablar durante unos cinco minutos más mientras yo golpeaba con poca paciencia el teclado del ordenador.
"Traspasa 90.000 libras a la cuenta 0034829."
Tosí al escuchar la cantidad de dinero que debía traspasar.
"¿90? Zayn..."
"Hazlo."
Marqué la cantidad que él me dijo con rapidez y lo mismo con el número de cuenta.
"¿Estás seguro, Malik?
"Sí."
Pulsé el botón y observé el mensaje que me decía que la transferencia había sido correcta. Suspiré aliviada.
"Hecho."
"Te debo una."
"Te la guardo."
Ambos colgamos el teléfono al segundo. Bajé la pantalla del ordenador y me tumbé en la cama mirando fijamente el techo. Un sonido me hizo desviar la mirada y Louis apareció en la puerta.
-Jenn... te buscan en la puerta. -Fruncí el ceño y él solo se encogió de hombros.
-Voy a ponerme un chándal, salgo en dos minutos. -Dejé el pelo tal y cómo lo tenía y me enfundé rápidamente una sudadera y un pantalón de chándal, cogí mis zapatillas y salí con prisa al salón, dónde solo estaba Louis sentado mirando fijamente la televisión.
-Está fuera. -Asentí y avancé hacia la puerta principal.
Todo mi cuerpo se vio atravesado por un escalofrío cuando mi mano tocó el picaporte de la puerta y un mal presentimiento golpeó mi cerebro. Respiré hondo y abrí la puerta para encontrarme de frente a Marcelo con media sonrisa. Cerré la puerta detrás de mí y di un paso hasta él, manteniendo fija mi mirada en sus ojos.
-¿Qué quieres? -Él simplemente movió la cabeza, sin borrar de su cara la sonrisa, indicándome que lo siguiera.
-Sólo serán un par de minutos. -Avanzamos hasta el pequeño bosque que había frente a la casa y, cuando habíamos andado menos de diez metros, paró en seco girándose hacia a mí.
-Marcelo, no tengo tiempo para gilipolleces.
-Tranquila, seremos rápidos. -La voz de mi padre sonó detrás de mí y me giré, colocándome de tal manera que tenía a ambos frente a mí.
"Jamás le des la espalda a tu enemigo, aunque lo veas desarmado, siempre tienen un truco bajo la manga."
Las palabras de Zayn se escucharon por toda mi cabeza y asentí interiormente, dándole la razón.
-¿Qué queréis? Ya os dije que no quería volver a esto.
-Pues eso no es lo que parece. -Enarqué una ceja ante las palabras de Marcelo y él aumentó su sonrisa.
-Pensábamos que no querías más mafia y vas, y te metes en esto con mi nieto. -Mi padre rió acompañando las palabras de Marcelo. -No has elegido el bando correcto.
-Discrepo.
-Jenn, te has metido con el enemigo.
-En este momento, solo vosotros sois mis enemigos. -En ese momento me arrepentí de no haber llevado la pistola conmigo.
"A partir de ahora, la pistola siempre encima."
-Jenn, no nos quieres tener como enemigos.
-Pero mucho menos como aliados.
-Está bien, cómo quieras, querida. -Josh asintió y Marcelo avanzó con lentitud hasta estar a su lado.
-Tendrás noticias nuestras.
-Espero que sea vuestra esquela. -Escupí las palabras con rabia y me giré para volver a casa, hasta que un sonido me hizo volverme hacia ellos de nuevo.
Josh tenía la pistola cargada y apuntando directamente a mi cabeza. Apreté los puños con fuerza a ambos lados de mi cuerpo y sonreí.
-No tienes cojones, Josh.
-¡Jennifer! -Una sonora carcajada salió de mi garganta al ver su reacción.
-Hazlo. -Vocalicé cada letra de la palabra, tentándolo a apretar el gatillo y sonreí cuando lo vi mirarme a los ojos y dudar de lo que estaba haciendo.
-Josh, vámonos. -Marcelo colocó una mano sobre el hombro de mi padre que bajó la pistola en medio segundo. Negué con la cabeza y volví a retomar el camino a casa.
-Que os jodan. -Saqué mi dedo corazón en su dirección y salí del bosque.
Llamé un par de veces a la puerta hasta que Louis finalmente abrió y me miró intrigado cuando ya estaba dentro de la casa.
-¿Quién narices era ese viejo?
-Un cliente, le di la dirección de la casa por si necesitaba algo y ha venido a pedirme una cosa.
-¿Y a dónde habéis ido?
-A que vea unas fotos para un jarrón para su esposa. -Vi en la cara de Louis que no se había tragado ni una palabra de lo que le había dicho, pero dejó el tema a un lado y me sonrió velozmente.
-Venga, a desayunar. He hecho tostadas y café.
-Eres el mejor. -Besé su mejilla con efusividad y ambos nos quedamos en silencio.
-Raro...
-Raro... -Ambos pronunciamos la palabra al mismo tiempo y nos miramos con prisa antes de romper a reír.
Metí la pistola en mi bolso y salí con prisas de mi casa despidiéndome de Louis con un abrazo.
Desde que Marcelo apareció en la puerta de mi casa hace un mes, ese maldito cacharro no se separa de mí.
Aceleré adelantando un par de coches y aparqué en un pequeño sitio que quedaba en frente del bar. Entré con prisas y me senté junto a Lea dejando el bolso sobre mis rodillas.
-Una cocacola.
-Otra.
Hablamos durante horas, y reímos mucho más. Me informó sobre toda la gente que había dejado de ver al terminar el instituto. Hablamos de Louis, de Harry, de la última película de Bradley Cooper que acababan de sacar en dvd y del nuevo disco que Ed Sheeran estaba a punto de publicar.
Nos abrazamos con fuerza antes de volver a subirme en el coche para volver a casa. No eran más de las doce, pero la carretera estaba más vacía que nunca, permitiéndome acelerar tanto cómo quisiera.
Aparqué delante de la puerta de la cochera y observé con detenimiento la casa. Había alguien dentro. Miré por todos lados, pero el coche de Louis no estaba ahí, así que él no era.
Saqué la pistola del bolso y la coloqué en la parte trasera de mi pantalón.
Abrí la puerta y descubrí cómo la cerradura estaba forzada. Avancé por la casa, lentamente, intentando que ni un ruido alertase a quién quisiera que estuviera ahí dentro. Coloqué la mano derecha sobre la culata de mi pistola y la sujeté con fuerza, preparándome para cualquier cosa.
-Vaya, por fin has llegado.
¡COOOOMENTAD BBYS! ♡♡

domingo, 20 de abril de 2014

Capítulo 34.

[2 semanas después]
Solté la trenza que me había hecho dos minutos antes y la cambié por una coleta alta que sabía que acabaría cambiando por un moño al cabo de un par de horas.
Resoplé cabreada cuando vi a Louis entrar en el cuarto y me giré para seguir leyendo un libro que tenía más que leído.
No había sido una buena semana, me había pasado los días discutiendo con Louis una y mil veces y casi siempre, por gilipolleces. Cerró la puerta a sus espaldas y escuché como crujía el colchón a causa de su peso. Cerré el libro, miré de reojo sus movimientos y lo observé pasar su mano por su despeinado pelo para luego suspirar un par de veces. Apoyó los codos sobre sus rodillas y las palmas de sus manos taparon su rostro.
-Jenn.
-Si vienes a discutir, paso, Louis.
-Sólo venía a decirte que no es normal la última pelea que hemos tenido.
-¿Y vienes a disculparte o piensas que yo lo haré?
-Jennifer.
-No me vengas con Jennifer, Louis.
-Olvídalo. -Me giré para observarlo y fruncí el ceño al ver cómo miraba intrigado la estantería de mis libros.
-¿Qué miras?
-Las fotos. -Seguí su mirada y miré con detenimiento las fotografías. Lea y yo en la fiesta de cumpleaños de Zayn. Liam conmigo en el viaje a Irlanda. Liam, Zayn y yo en la playa. Louis, Harry, Lea y yo en una fiesta. Zayn y yo en Roma. Liam y yo el día de mi graduación. Un pequeño montaje de Harry y de mí cuando éramos pequeños y mayores. Otra de Liam conmigo haciendo el payaso. Lea, Harry y yo en mi cumpleaños. Más de Liam conmigo y Zayn. Algunas otras con Lea. Y, por último, una más de Zayn y mía en Roma. Sonreí de medio lado cuando en mi mente aparecieron los recuerdos que guardaban las fotografías. Desperté a mi mente y retomé la conversación con Louis.
-¿Y qué te pasa con las fotos?
-Que no me parece normal que tengas las fotos con tu ex ahí puestas y ni una conmigo.
-Tengo una.
-Sabes a lo que me refiero. No es agradable ver como mi novia sale besando a su ex novio, abrazándolo o lo que sea.
-Son simples fotos.
-¿Y las nuestras qué son?
-Las nuestras las tengo en el móvil.
-Y las suyas impresas, en un marco y bien colocadas junto a todas tus mierdas. -Lo miré asombrada y me levanté cabreada para ponerme frente a él.
-No son mierdas. Son libros, cosas que tú deberías leer para tener algo de inteligencia. Y muchos, muchísimos recuerdos. -Volví a sentarme y ahora fue él quien se levantó, demostrando su enfado.
-Pasa página, Jenn. Tener mil fotos de Zayn no van a hacer que vuelva. Ni a Liam tampoco. -Sus palabras me hirieron, y él no sabía hasta qué punto. Pero lo único que hice fue enfadarme todavía más.
-No creerás que voy a tirar las fotos con mi mejor amigo ¿no? Porque no lo voy a hacer, y menos porque a ti te salga del rabo.
-Ya lo haré yo por ti. -Y moviendo su mano derribó todos y cada uno de los marcos estrellándolos contra el suelo. Vi como las fotos se rompían o se arrugaban al tocar el suelo y creía que era yo la que estaba sufriendo los golpes. Salté al suelo, recogiendo los pedazos de cristales y apartándolos de las fotos.
-Eres un maldito gilipollas.
-Ni que me importara lo que tú pienses. -Escuché como avanzaba por la habitación, abría la puerta y, tras salir del cuarto, la cerraba con un portazo que me hizo saltar en el sitio.
Miré con lágrimas en los ojos las fotos y sonreí amargamente. Las recogí, intentando arreglarlas tanto como podía y las guardé en el fondo del cajón de mi mesita.
Mi móvil vibró encima de la cama. Un mensaje.
"Necesito verte. Es urgente."
"A las diez en Hooks."
Bufé, sequé mis mejillas y cogí un jersey de mi armario. Me puse unos vaqueros, las botas y salí de la habitación.
-Me largo.
-¿Qué? -Louis se levantó como un rayo del sofá y se puso delante de la puerta. Pude ver sus ojos rojos y agaché la cabeza.
-Sólo voy a darme una vuelta.
-¿Vas a volver? -Pude sentir ¿miedo? en su voz y algo dentro de mí se ablandó.
-En un par de horas. -Cogí las llaves, revisé que llevaba el móvil y algo de dinero y salí de la casa.
Cuando llegue al bar eran las diez menos cinco pasadas y conociendo la puntualidad de Zayn sabía que aún le quedaba algunos minutos para llegar. Me acerqué a la barra, sentándome en un taburete y levanté la mano llamando la atención del camarero.
-Un whisky solo, por favor. -El hombre, de unos cincuenta y muchos, asintió y me sirvió la copa en un par de segundos. Golpeé con mis dedos la barra del local esperando que los minutos pasaran con más rapidez.
Otro whisky más. Sentí el aire exterior golpear el interior del local cuando alguien abrió la puerta del sitio. Miré el reloj de mi pulsera. Las diez y cuarto. Rodé los ojos cuando vi la sombra de alguien pasar detrás de mí y supe que era Zayn al oler su colonia.
-Otro como el de la señorita. -Ocupó el asiento que había junto al mío y apoyó ambos brazos sobre la barra mientras yo daba un largo sorbo a mi vaso.
-Llegas tarde.
-Sabes que eso no es raro en mí, preciosa.
-Deja de llamarme así, Zayn. -Lo vi reprimir una sonrisa cuando el camarero le entregó un vaso lleno de whisky.
-Estás echa un desastre. -Sabía que no lo decía porque el jersey fuese de hace dos años. Lo decía por las ojeras, la coleta medio deshecha y mil cosas más que quizá yo no veía en el espejo, pero sí se percibían desde fuera.
-Digamos que no está siendo una buena semana. -Refunfuñé un par de palabras sin sentido y levanté la mano indicándole al camarero que llenara el vaso vacío.
-¿Problemas en el paraíso?
-No te interesa. -El camarero se alejó tras servir el tercer whisky doble de la noche y yo bebí con desgana, dejando que el sabor del alcohol quemara por mi garganta.
-Tienes que ayudarme con una cosa, Jenn. -Dejé el vaso sobre la barra y miré de reojo a Zayn.
-¿Qué quieres?
-Es una falsificación.
-¿Cuando?
-Mañana en Roma. -Enarqué una ceja y él continuó explicando. -Yo iré a Roma mañana por la mañana, lo único que tú debes hacer desde aquí es hacer la transferencia de dinero cuando yo te diga.
-¿Desde cuándo necesitas mi ayuda para eso?
-Desde que no puedo confiar ni en mi propio abuelo.
-¿Qué tiene que ver eso?
-Él es quien me ha mandado la falsificación. Pero no me fío una mierda de sus hombres ni de sus cuentas, así que vamos a hacerla tú y yo solos.
-Zayn te dije que no quería saber nada más de la mafia.
-Será la última vez que te meta en esto, te lo juro. Sólo puedo fiarme de ti para estos asuntos, Jenn, sabes que lo digo en serio. -Asentí, dando por finalizada la conversación.

Dejé las llaves encima de la mesa y cerré la puerta con suavidad, intentando no despertar a Louis.
-Pensaba que no ibas a volver. -Y sin un minuto para reaccionar, sus brazos rodearon mi cintura pegándome contra su cuerpo.
-¿Tienes la regla o algo, Louis?
-¿Qué?
-Lo digo por tus cambios de humor. -Su risa golpeó mis tímpanos y yo lo abracé con fuerza. -Tenemos que hacer algo.
-¿Con qué?
-Con esto Louis. No... no podemos seguir como estamos.
-Supongo que tienes razón. -Me soltó del abrazo y me miró. -Jenn, te quiero como a nadie y quiero lo mejor para ti, y sé que mereces algo mejor.
-No digas tonterías, Louis, tú eres lo mejor.
-Pero no para ti. -Ambos sonreímos y él volvió a abrazarme. -No pienso alejarme de ti, nunca, ¿me oyes? -Asentí, sintiendo mis mejillas empaparse por mis lágrimas. -No llores, idiota. Voy a seguir siendo tu mejor amigo, nena.
-Te quiero, Louis. -Sentí de nuevo sus labios contra los míos y lo besé con fuerza.
-Te quiero mucho, Jenn. -Besó mi frente y me abrazó con fuerza. -Debes descansar, yo dormiré en el sofá.
-Puedes seguir durmiendo...
-En el sofá, Jenn. -Sonrió y yo asentí con desgana. -Hasta mañana.
-Hasta mañana. -Recorrí el pasillo con parsimonia, analizando todo lo que había pasado en el salón. Acabábamos de romper. Sentí las lágrimas de nuevo en mis mejillas y las sequé con rapidez.
"No pienso alejarme de ti, nunca."
Las palabras de Louis resonaban con fuerza. No quería que se alejara de mí. Quería seguir teniéndole conmigo cada día. Pero supongo que lo mejor era estar como amigos, mejores amigos o lo que fuera que fuésemos a ser ahora.
Me metí en la cama y dejé que mi mente anduviera sola por ahí antes de dormirme.
"Mañana será un día jodidamente largo."
"No lo dudes."


¡Hola lectores! Bueno, vengo a dar malas noticias (ooooooh!) Quiero decir que voy a ir terminando la fic, no sé si quedarán diez, doce, quince o veinte capítulos (o quizá menos) pero sí que la voy a ir terminando, porque la veo ya muy repetitiva y se me agota el argumento. Además, siendo sincera, si la acabo es porque tampoco veo que la gente la siga mucho y, quien la sigue, ni si quiera deja un comentario o algo y eso me fastidia bastante, pero bueno, no voy a echar nada en cara a estas alturas. Sólo decir que eso, que se van a ir cerrando muchas cosas en estos capítulos y que cada vez queda menos para saber el final. Si queréis algo o lo que sea, sabéis que me podéis encontrar en twitter (@cookiestoniall) o en ask (www.ask.fm/cookiestoniall) y nada, no mucho más, que espero vuestros comentarios por aquí abajo.
¡Gracias por leer!

jueves, 17 de abril de 2014

Capítulo 33.

Me crucé de brazos, esperando a que continuara hablando, pero él se lo tomó con calma. Sacó un cigarro del paquete que tenía en el bolsillo de la chaqueta y lo encendió con parsimonia. Puse mi mano en mi frente y dejé escapar un sonoro suspiro.
-¿Vas a hablar? Me apetece tomarme un ibuprofeno y acostarme, la verdad.
-Vámonos.
-¿Qué?
-Sí, recoge tus cosas, yo recojo las mías y nos largamos.
-Zayn.
-Dejamos atrás toda esta mierda Jenn, nos vamos. Sin Louis y sin Amy. Tú y yo, solos. Dime que no te apetece. –Vi su sonrisa de chico malo, de medio lado, la que siempre ponía cuando tenía una idea espontánea y guardé silencio unos instantes, recapacitando sus palabras. Irnos. Solos. A cualquier lugar lejos de todo esto.
-No. –Frunció el ceño, no contento con mi respuesta.
-¿Has dicho que no?
-Exacto. Pensaba que tenías un oído perfecto. –Se cruzó de brazos y pude ver el enfado en su gesto.
-¿Se puede saber por qué? –Iba a hablar pero antes de poder abrir la boca la voz de Liam resonó en mi cabeza, tal y como había hecho en el cementerio, haciéndome saber que debía decirle todo lo que quería decir. Respiré hondo y lo miré fijamente.
-Por qué no me da la gana de estar como siempre, de tirar todo lo que tengo por la borda. Por primera vez estoy bien, estoy tranquila. No me tengo que preocupar de que algún mafioso me pegue un tiro por ser novia de su enemigo; no tengo que quedarme despierta hasta las dos o las tres de la madrugada esperando a que mi novio llegue porque ha ido a pegarle un tiro a alguien. Me siento como una persona normal, si entro a restaurantes caros o a discotecas privadas es porque Louis ha reservado, no porque amenace al portero a punta de pistola.
>>Y estoy segura de que realmente no quieres huir de todo esto. Zayn, te apasiona la mafia. No puedes alejarte de ella, está más que claro, y me parece bien, jamás te lo echaré en cara. Pero yo quiero dejar de pertenecer a eso. Y por eso mismo no puedo irme contigo.
>>Te recuerdo que hace algo más de un año, vinimos a este pueblo a más de media hora de la capital para alejarnos de todo. Para estar los dos solos, para no saber nada más de muertes, ni de falsificaciones de cuadros; para no saber nada de nada de la mafia. Y escasos meses después, estabas de nuevo metido con mi padre en esto. Es algo que te llama, son tus raíces. Te has criado con la mafia, disparando y extorsionando. Pero yo no. Yo me he criado en un mundo completamente distinto. –Cogí aire, asombrada por la seriedad con la que había hablado, y parpadeé un par de veces, conteniendo las lágrimas que estaban a punto de desbordarse por mis mejillas. –Ya lo dijiste tú en mi patio cuando nuestros padres colaboraban, somos polos opuestos, venimos de mundos completamente distintos. –Me puse de puntillas y besé su mejilla. –Debes irte. –No se movió ni medio centímetro de donde estaba. –Zayn, ambos sabíamos que no habría un final feliz para nosotros. –Eso pareció hacerle reaccionar y por fin bajó su mirada hasta hacerla chocar con la mía. Se agachó, besando mi frente con fuerza para acto seguido montarse en su moto y arrancarla no con demasiada prisa.
-Hasta pronto, Jenn.
-Adiós, Zayn. –Y comencé a andar mientras de lejos escuchaba su moto rugir cada vez alejándose más.
"Lo has hecho genial, Jenn."
"¿Y por qué me siento como si me hubiera atropellado un tráiler?"
Abrí con prisas la puerta de la casa y la cerré con una fuerza que ni yo misma sabía que tenía. Me dejé caer boca abajo en el sofá y cogí mi móvil. Respiré hondo un par de veces y marqué su número.
-¿Jenn? ¿Estás bien, nena? –Su voz adormilada me hizo sonreír.
-Sí... solo... –Casi sin quererlo un sollozo salió de mi garganta.
-Jenn, ¿qué te pasa?
-Quiero que vuelvas, Louis.
-Está bien, nena. –Me consoló durante un par de minutos hasta que al final dejé de sollozar como una niña de cuatro años que no tiene su muñeca. –Estaré ahí a las nueve de la mañana te lo prometo, iremos a desayunar a la playa si quieres.
-Hace frío. –Su risa sonó con fuerza en el auricular.
-Te dejaré mi chaqueta para que no pases frío.
-Entonces pasarás frío tú.
-Jenn, no sé cuándo te enterarás que yo iría al polo norte en pantalones cortos por ti.
-Solo te lo pediría si me traes un pingüino. –Ambos reímos. –Gracias, Louis.
-Te quiero.
-Te quiero. –Y colgamos al mismo tiempo.
Poco a poco sentí como mis párpados pesaban más y al final acabé durmiéndome en el sofá.

Abrí los ojos cuando el fuerte olor a café invadió mis fosas nasales. Sonreí, aspirando con fuerza el delicioso olor. Abrí los ojos de par en par cuando fui consciente de lo que pasaba y corrí a la cocina.
-¡Louis! –Lo abracé con fuerza, al igual que él hizo conmigo, levantándome escasos centímetros del suelo.
-¿Me echabas de menos?
-No sabes cuánto. –Lo besé con fuerza, sintiendo su sonrisa en mitad del beso.
-¿Qué pasó anoche, nena? –Me mordí el labio, planteándome si contarle lo de Zayn u omitir esa parte.
-Salí de fiesta con Lea y cuando volví me vi aquí sola... –Sin dejarme acabar sus brazos volvieron a estrechar mi cuerpo, casi sin fuerza.
-No te volveré a dejar sola. –Reí en su cuello, haciendo que él también se riera.
-Tranquilo, puedo vivir sin ti.
-Ya lo veo.
-Fue culpa del alcohol, que me pone ñoña. –Louis asintió y yo le saqué la lengua, dando por terminada la conversación.
-Vamos, te debo un desayuno en la playa.

*Narra Zayn*
Crucé las manos sobre mi vientre y centré la mirada en las fotos que había en la pared. Estaban todas las fotos que me había llevado de casa de Jenn. Solo faltaban las dos de Roma que le había dejado.
-Zayn. –Me erguí al escuchar a mi madre abrir la puerta. –Amy ha llamado y ha dicho que estaría aquí en diez minutos. –La vi torcer el gesto al pronunciar el nombre de la chica y suspiré. La había visto hacer ese gesto tantas veces que sabía perfectamente que significaba.
-¿Te gusta Amy? –Me miró intrigada, intentando averiguar el porqué de mi pregunta.
-No me tiene que gustar a mí, sino a ti. ¿Te gusta Amy, Zayn? –La miré durante unos segundos.
-Sí, claro que sí, sino no estaría con ella.
-Entonces no te debe importar lo que yo piense.
-No es eso, mamá. –Miré de reojo mi techo y observé como mi madre seguía con su mirada la mía.
-Es Jenn. –Me levanté de un salto y salí con prisa de la habitación.
-No es Jenn. Nunca más será Jenn. –Salí del cuarto y esperé a que mi madre saliera para cerrar la puerta y encajarla de tal forma que nadie más pudiera entrar.
Escuché el pitido del coche de Amy y salí con prisas para recibirla con un abrazo.
-¿Qué tienes ahí? –Observé un pequeño corte en la parte interna del brazo. Su cara palideció, pero rápidamente negó con la cabeza y rio de forma exagerada.
-Una pelea que tuve ayer en un bar. –Su mirada se centró en el suelo. –Si te cuento, te descojonas, cielo. Fue una tontería.
-¿Por una tontería te hicieron ese corte? –Amy se movió incómoda en el asiento del copiloto y yo resoplé cabreado. –Olvídalo. Vamos a darnos una vuelta.
Sabía que eso no había sido una pelea en un bar, pero la verdad, no me interesaba pelearme solo para que acabara contándome una mentira que ni ella se creería.

Aceleré y salí al centro de la ciudad, subí el volumen de la radio mientras Amy me contaba lo que había hecho la noche anterior con sus amigas.

¡COMEEEEEENTAD!

lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo 32.

Avancé entre la poca gente que había a las afueras del local y conseguí llegar hasta la carretera; andaba dando tumbos a causa de la cantidad de alcohol que recorría mis venas en esos momentos. Una risa idiota salió de mi garganta cuando un coche pasó a pocos metros de mi espalda, haciendo que tanto mi pelo como mi camiseta se movieran con el viento que provocó.
Seguí caminando, esquivando coches y, a veces dejando que ellos me esquivaran a mí. Salté dejando que mi cuerpo siguiera el ritmo de la música que resonaba únicamente en mi cabeza. Estaba sola y me gustaba esa sensación. De nuevo un coche pasó a escasos metros de mí, dejando que su claxon resonara con fuerza al mismo tiempo que mi escandalosa risa.
-¿¡Qué diablos estás haciendo, Jenn!? –Me giré sobre mí misma, tambaleándome, al escuchar mi nombre y centré mi mirada en sus ojos marrones que me miraban fijamente desde el otro lado de la carretera. Por la forma en la que apretaba su mandíbula, sabía que estaba enfadado, pero no lograba entender por qué.
-¡Solo me estoy divirtiendo! –Grité con fuerza, levantando las manos justo cuando un coche me esquivaba como podía y hacía gritar el claxon.
-¡Jennifer!
-¡Zayn! –Intenté imitar su tono de voz y reí con ganas cuando vi que sólo había parecido una niña pequeña. Volví a girarme sobre mis talones para comenzar a andar por la carretera. Miré sobre mi hombro y la figura de Zayn había desaparecido. Volvía a estar sola. Me encogí de hombros y seguí saltando por el asfalto. Los pitidos se convirtieron en insultos que provocaban aún más mi risa.
Unas luces iluminaron mi cara de frente haciendo que me detuviera en seco.
“Mierda.”
Mi boca se abrió con el objetivo de emitir un grito, o algo que llamara la atención de la gente o para frenar el coche que venía directo a mí, pero de mi garganta no salió ni el más mínimo sonido.
“Se acabó. Has vivido una buena vida…
Supongo”
Quise moverme, pero ni un músculo respondía ante mis peticiones, así que lo único que pude hacer fue cerrar los ojos esperando el impacto.
-¡¿Estás loca?! –Abrí los ojos para encontrarme tirada en el arcén y a Zayn encima de mí, con la respiración agitada.
-Zayn…
-¿No pensabas moverte?
-Me… me había congelado. No sabía qué hacer. –Intentaba hablar tan bien como podía, pero igualmente el miedo que tenía en el cuerpo había hecho desaparecer de mi sistema cualquier gota de alcohol que contuviera.
-¿Y quedarte ahí parada era la mejor opción? Te iba a atropellar una puta furgoneta, Jenn. –Suspiré, irguiéndome y apoyé mi espalda en las barras del arcén.
-Gracias por salvarme. Pensaba que te habías ido. –Ambos guardamos silencio. Un minuto después, Zayn volvió a hablar.
-No podía irme y dejarte ahí. No me lo habría perdonado si no llego a estar ahí para sacarte de la carretera cuando ha pasado el coche. No podía permitir que te pasara nada. –Vi un destello de sonrisa en su rostro y sentí como mi boca también se estiraba en una sonrisa.
-Gracias de nuevo. –Me apoyé en el suelo y me levanté como pude al mismo tiempo que él repetía mis acciones. Empecé a andar por el arcén, sintiendo su sombra detrás de mí y su aliento golpear con poca fuerza en mi nuca.
Noté como mis piernas comenzaban a flaquear, aunque no puedo decir con seguridad si era por el miedo que había pasado segundos antes o por lo cerca que lo tenía. Colocó una de sus manos en mi cintura y me giré enarcando una ceja.
-Solo me aseguro de que andes en línea recta, no quiero que pase otra escena como la de la furgoneta. –Reí asintiendo y seguí andando hasta el semáforo que habíamos pasado antes de entrar en el bar. – ¿Podrás esperarme aquí diez segundos? Tengo que ir a coger las llaves de la moto.
-Puedo llamar a un taxi e irme sola, no tienes por qué acompañarme.
-Sí tengo por qué. –Desapareció en el local mientras yo me apoyaba en la pared y escondía la cabeza en mis manos. Si cerraba los ojos sentía como todo me daba vueltas.
“La resaca de mañana será monumental.”
-¿Vamos? –Salté en el sitio al escuchar su voz y lo miré entrecerrando los ojos.
-¿Y Lea y Harry?
-Tienen mi coche, yo cojo la moto de un amigo.
-Podemos quedarnos hasta que ellos quieran volver y no tenemos que dejarlos solos. –Me daba igual irme ahora que dentro de dos horas, únicamente buscaba una excusa para no tener que regresar sola a casa con Zayn.
-No estás en condiciones de seguir aquí y no creo que ellos quieran irse ya. Vámonos. –Sin darme tiempo a rechistar me cogió en brazos sentándome en la parte trasera de la moto. Él se acomodó en el asiento y aceleró sin darme tiempo a abrocharme el casco.

Me bajé cuando la moto derrapó a varios metros de mi casa, que hacía un año había sido nuestra casa. Me mordí el labio y sonreí tendiéndole el casco.
-Buenas noches, Jenn. –Me despedí con la mano y él aceleró, desapareciendo al final de la carretera.
“Podías haber dejado que me atropellaran, Malik, sería menos doloroso que ver cómo te marchas ahora con ella.”
Me quité los tacones para poder andar con más agilidad (o al menos intentarlo) y comencé a andar con la mirada fija en el suelo. Escuché gruñir una moto al lado mío y giré la cabeza para encontrarme a Zayn mirándome con una sonrisa.
-¿Se te ha olvidado algo, Malik?

-Varias cosas. –Apagó el motor de la moto y se bajó con rapidez para colocarse en frente de mí. –Tengo algo que proponerte.

jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 31.

Salí de la ducha tan rápido como pude cuando escuché el timbre del teléfono resonar en toda la casa. Até la toalla por encima de mi pecho y moví mi pelo con una mano mientras con la otra descolgaba el teléfono y lo pegaba a mi oído.
-¿Diga? ¿Hola?
-Eh, enana. –Sonreí en el instante que escuché su voz en el auricular.
-Hola Louis.
-¿Qué haces?
-Estaba duchándome, ahora helándome por tu culpa. –Ambos reímos al unísono. -¿Tú?
-Esperando a que empiece el fútbol.
-¿A estas horas?
-Es un partido de niños, se juegan a las 12. –Asentí para mí. -¿Estás bien, nena?
-¿Qué? Sí, perfectamente. Estaba pensando en tonterías mías.
-Bueno, sólo era para decirte que vuelvo mañana. La familia no se lleva tan bien como recordaba y la verdad es que me incomoda un poco estar aquí.
-¡Genial! –Sentí mis mejillas enrojecerse al mostrar mi entusiasmo y su risa rebotó con fuerza en mis tímpanos. –Quizá me pilles con resaca, pero no importa.
-¿Qué tienes pensado para esta noche?
-Iba a ser una simple fiesta, pero ahora que sé que será mi última noche de libertad… -Rio de nuevo acompañando mi risa. Escuché unos cuantos gritos de fondo y de repente mucha gente comenzó a aplaudir y gritar haciendo que me tuviera que separar el teléfono del oído.
-Me tengo que ir, empieza esto.
-¡Que ganen los tuyos!
-Siempre lo hacen, apuesto por los ganadores. –Rodé los ojos y colgué. Cogí un chándal y dejé airear mi pelo mientras recogía un poco la casa después de no haber pasado allí la noche. Al final, no sé cómo, acabé cambiando todo mi cuarto.
Aparté todos los libros de mi estantería y en ella coloqué fotos con Louis, la que me regalaron Lea y Harry en navidad y algunas más del instituto. Despejé otra estantería llena de muñecos y comencé a colocar en ella todos los libros que había sobre mi cama. Antes de colocarlos, ojeaba por encima las páginas y, en alguno, me paraba a leer un par de capítulos. Al cabo de dos horas había acabado de colocar todas las cosas en sus nuevos sitios.
“Perfecto.”
Dirigí la mirada al suelo, donde una esquina de una foto sobresalía por debajo de la cama. Me agaché para cogerla y sentí como una sonrisa crecía en mi cara.
Recogí mi pelo en una trenza mal hecha, me puse unos vaqueros, un jersey y, después de coger las cosas más indispensables, salí de mi casa con prisas. Arranqué el coche y aceleré por la calle principal del pueblo antes de entrar en la autovía. Las letras de algún cantante golpeaban los cristales de mi coche, pero cesaron rápidamente cuando apagué el motor y anduve con prisas, entrando en el gran recinto.
Abrí la cancela de hierro ya casi oxidada y, el olor a muerto, pútrido y flores resecas golpeó mi nariz. Tosí un par de veces y me acerqué a la tumba de Liam, limpiando un poco el polvo con la mano.
-Podrías venir de vez en cuando a verme. –Su voz sonaba en mi cabeza, pero podía imaginármelo ahí parado, fingiendo estar enfadado aunque con una sonrisa en su cara.
-Lo sé. Pero no sabía cómo hacerlo.
-Coges un coche, te presentas aquí y me cuentas tus mierdas. Tal y como hacías cuando estaba vivo. Sólo que ahora te escucha también mi abuelo, mi tío y demás. –Reprimí una risa y me senté en el suelo, pegando la cabeza en la lápida. -¿Y bien?
-¿Qué?
-Vamos, no has venido a hablar con un muerto para no contarle nada importante.
-El caso es que estoy hablando con un muerto.
-Cómo si eso fuera raro. –Lo sentí reír en mi cabeza y reí yo también. -¿Zayn, verdad?
-Me da asco que me conozcas tan bien. El caso es… lo quiero lejos.
-Y cerca también.
-Exacto.
-Mantenlo lejos, Jenn. Louis está bien para ti; estás feliz con él, no intentes joder eso por Zayn cuando no sabes si podrás estar con él más de un mes. –Refunfuñé cabreada y mi cerebro guardó silencio. Liam se había ido, o al menos el Liam que yo me había creado en mi mente. Necesitaba hacerlo, era como volver a tenerlo cerca.
Me levanté y sacudí la parte trasera de mi pantalón. Miré un último segundo la tumba y salí de allí no con demasiada prisa, dejando que el suave aire abanicara mi cara casi sin fuerza. Cuando llegué a mi casa ya habían pasado las cuatro de la tarde. Preparé un bocadillo, sin muchas ganas, y puse la televisión mientras me lo comía.
Empecé a vestirme pasadas las siete. Solté la trenza, dejando que las ondas de mi pelo cayeran a lo largo de toda mi espalda. Me enfundé una falda, no demasiado ajustada, pero me la quité en el acto, cambiándola por unos pitillos verde mar. Cogí una camiseta blanca con un par de letras escritas en ella y una chaqueta vaquera. Terminé de maquillarme con el tiempo justo de ponerme los tacones, recoger las cosas y salir a la calle, cuando escuché el pitido de un coche a las afueras.
Abracé con ímpetu a Lea y a Harry y saludé con un simple ‘hola’ a Zayn que me miraba con una sonrisa desde el asiento del conductor. Me acomodé en la parte trasera, junto a mi amiga y Zayn aceleró. Llegamos al pueblo de al lado, donde el ambiente era inmejorable. Salimos del coche en pocos segundos y, antes de darnos cuenta, ya teníamos la primera ronda de chupitos en el cuerpo y la segunda sobre la barra.
-¡Otra más! –A Lea se le notaban los tres cubatas que llevaba en la voz y supongo que a mí también, cuando reí con fuerza.

-¡Que sean dos! –El camarero se acercó y dejó dos cubatas más delante de nosotras. Bebí con lentitud, saboreando el alcohol. Abracé a mi amiga y ella a mí antes de romper a reír de nuevo como dos imbéciles. -¡Me voy a tomar el aire! –Grité en su oído, pero ella asintió como si hubiera escuchado un simple susurro. Me separé de Lea y avancé entre la multitud. Antes de salir a la calle, miré sobre mi hombro para ver a Zayn mirándome fijamente desde la barra, se levantó en el acto, y yo negué con la cabeza saliendo con prisa de aquel antro.

¡MIL PERDONES POR HABER TARDADO TANTÍSIMO EN SUBIR! PERO LOS EXÁMENES Y TODO ME TENÍAN ESTRESADA Y, DE VERDAD QUE LO SIENTO! 
Comentad amores <333

sábado, 22 de marzo de 2014

Capítulo 30.

Avanzamos hasta estar en pleno centro del recinto; escuchaba a los niños gritar a nuestro alrededor, corriendo de una atracción a otra mientras sus padres los perseguían gritando para que dejaran de correr, estaban disfrutando como nunca de los últimos días que tenían de vacaciones; sus risas se mezclaban con los gritos de algún comerciante, que quería llamar la atención sobre su puesto, y el peculiar sonido de las atracciones.
-¿Lista? -Asentí con entusiasmo. Zayn agarró mi mano y tiró de mi paseándome por todo el parque; empezamos montándonos en la caída libre, luego en un pasadizo del terror, que más que miedo daba risa, estuvimos en la casa de los espejos, haciendo el idiota como dos niños pequeños.
-No pienso subirme ahí. -Miré la montaña rusa que tenía delante de mí y negué con la cabeza al mismo tiempo que me cruzaba de brazos.
-Vamos, nena, has hecho cosas más peligrosas que subirte a una montaña rusa.
-Me da igual.
-No me hagas obligarte. -Bufé y reí al mismo tiempo, demostrando mi ironía. -Tú lo has querido. -Sus brazos rodearon mi cadera y con un leve impulso nos sentó a ambos en uno de los carritos de la atracción.
-Te odio.
-Lástima que yo a ti no. -Colocó su brazo sobre mis hombros y me apretó contra su cuerpo antes de que el carrito comenzara a andar.

-Te toca elegir, preciosa. -Miré a mi alrededor y me encogí de hombros.
-¿La noria?
-¡Vamos! -Nos pusimos a la cola, sin mantener conversación, pero sonriéndonos como dos auténticos idiotas. Era como estar en los viejos tiempos, como si todo siguiera igual, como si Amy no existiera y tampoco Louis.
Louis.
Me mordí el labio al pensar en él y dejé escapar un pequeño suspiro antes de subir al pequeño habitáculo de la noria.
La atracción comenzó a moverse, haciendo que nosotros cada vez estuviesemos más lejos del suelo. En mi cabeza empezaron a girar, al mismo tiempo que lo hacíamos nosotros, miles de preguntas. ¿Qué sentía él? ¿Qué hacíamos juntos? ¿Estaba jugando conmigo? ¿Es todo una trampa?
Fijé la vista en el horizonte, y pensé en todos los buenos momentos que habíamos pasado y, de repente, todos los malos ocuparon mi cabeza.
¿Qué pasaría después de esta noche?
-¿Jenn, está todo bien? -Dejé de mirar las luces que decoraban el horizonte y me centré en Zayn que me miraba con el ceño medio fruncido y con los labios formando una dura línea recta.
-Sí, supongo.
-¿En qué piensas?
-En demasiadas cosas. -Enarcó una ceja interrogante y yo sacudí la cabeza dando el tema por terminado.
Terminó el viaje y bajé con prisa, alejándome tanto como pude de la noria.
-Jenn. -Su mano se apoyó con poca fuerza en mi espalda y yo negué con la cabeza.
-Llévame a casa. -Levanté la mirada para ver su mirada fija en mí. -Por favor.
-Cómo tú quieras. -Se separó de mi lado y comenzó a vagar entre la gente en dirección al aparcamiento. Yo lo seguía a varios metros de distancia, intentando cada vez más acelerar para ponerme a su nivel, pero por mucho que lo intentaba, no lo conseguía.
Llegué a la moto un par de minutos después de que él lo hiciera; Zayn ya estaba subido, con el casco puesto y la moto arrrancada, esperándome. Di un pequeño salto y me subí a la moto, abrazándome a él antes de que el aire golpeara mi cuerpo con fuerza cuando aceleró, alejándonos del parque.

-Ya puedes bajar. -Sentí su frío tono de voz clavarse con fuerza en mi pecho y me bajé al segundo, parándome frente a la  moto. -Aparta.
-¿En serio?
-¿Qué?
-¿Te enfadas tú? Genial, ¿me puedes decir por qué?
-Porque intento volver a estar como antes contigo y tú no pones nada a tu favor.
-¿Quizá porque ya nada es como antes? -Levanté la mirada fijándola en los ojos marrones de Zayn y, me percaté entonces de que él se había bajado de la moto, intimidándome tanto como era posible. -Piensalo por un maldito minuto, Zayn. Tú lo dijiste, yo no soy la misma. Tú tampoco eres el mismo. Lo que hay entre nosotros no es lo mismo, simplemente porque ya no hay nada entre nosotros. -Levanté la voz y él farfulló un par de insultos.
-¡Eres de lo que no hay, me cago en la puta, Jenn! ¿No has pensado tú que quizá hago todo esto para que vuelva a haber algo entre nosotros? ¡Joder! -Sus gritos me hicieron saltar en el sitio y retrocedí hasta que mi espalda chocó contra el capó de mi coche, evitándome alejarme más de Zayn.
-Pues... pues quizá yo no quiera que vuelva a haber nada entre nosotras.
"Mentirosa".
Observé como una diminuta sonrisa apareció en la cara de Zayn mientras él iba recortando la distancia entre nosotros.
-Vamos, Jenn. Sabes que eso no es cierto.
-Sí lo es. -Zayn rio en mi oído para acto seguido pegar sus labios en mi cuello, haciéndome estremecer. -¿Ves?
-Para. -Puse una mano en su pecho, separándolo a regañadientes de mí y lo miré directamente a los ojos. -Deberías irte.
-Sí... debería. -Volvió a sonreí y, antes de poder reaccionar, sus labios capturaron los míos. Todas mis defensas se activaron por completo, pero en vez de separarlo, siguieron besándolo, seguí besándolo. -Tengo que irme, preciosa. -Pegó su frente a la mía y besó mi mejilla antes de volver a mirarme.
-Mañana tengo un plan mejor.
-No, ni de coña. No, no, no y mil veces más no, Zayn. Lo de hoy ha sido una cosa excepci... -Su voz ronca resonó antes de que pudiera terminar de hablar.
-Shh, tranquila. Es solo una fiesta con Harry y Lea. Por los viejos tiempos. -Lo miré dubitativa unos segundos, pero acabé sonriendo, como siempre, cediendo ante él.
-Si no están ellos me largo, va en serio Malik.
-Prometo que estarán. -Asentí, antes de verlo subir a la moto y arrancarla con velocidad. -Te recojo a las ocho.
-Vete ya.
-Adiós, preciosa. -Y aceleró, girando en mitad de la calle y desapareciendo en dirección a la carretera.
"Te odio, Malik."
"Sabes que lo quieres más que a nada."
"Y por eso mismo le odio."

domingo, 16 de marzo de 2014

Capítulo 29.

*Narra Jenn*
Reí al ver como Louis intentaba alcanzar uno de los marcos de fotos de la última estantería.
-¿Puedes ayudar y no reírte?
-No. Prefiero observar desde aquí. -Me apoyé en el mostrador y escuché como él resoplaba y volvía a intentar alcanzar el marco.
-Vamos, Jenn. El cliente no se va a tirar dos horas esperando. -Asentí divertida y me acerqué a donde él estaba. -Te cojo en brazos, ¿vale?
-Venga. -Sus brazos rodearon mi cintura y, antes de darme cuenta estaba sentada sobre sus hombros. Me estiré como pude y alcancé el marco. -¡Lo tengo! -En un segundo sus brazos agarraron con fuerza mi cintura y me levantó por encima de su cabeza, dejándome de nuevo sobre el suelo.
-Somos un equipo eficaz. -Reí asintiendo.
-Muy eficaz. -Louis besó mi frente y yo volví a ponerme detrás del mostrador cuando escuché la puerta abrirse y un par de mujeres entraron. Ambas me sonrieron antes de ponerse a revisar todos y cada uno de los artículos de la tienda, aun sabiendo que se irían sin comprar nada.
Me crucé de brazos, observando cada movimiento que hacían y todos parecían ya planeados. Cogían algo, miraban su precio, hablaban entre ellas y lo soltaban; y así una y otra y otra vez.
-No está bien observar a los clientes de esa manera, rubita. -La voz de Louis golpeó mi nuca y yo reí débilmente. Ambos apoyamos los codos en el mostrador y empezamos a hablar de cosas poco interesantes. De repente, un sonido nos distrajo a ambos y mi mirada se posó en mi estómago que se quejaba por el hambre. Sentí mis mejillas enrojecerse a la velocidad de la luz y Louis rió con fuerza. -En cuanto se vayan, traigo el desayuno.
-Sí, por favor. -Y, de nuevo, sonó mi estómago, aceptando la propuesta de Louis.

-¿Alguna vez pensaste que acabaríamos así? -Enarqué las cejas mientras daba un nuevo mordisco al gofre de chocolate y él me miraba fijamente.
-¿Así como? -Tosí después de hablar y él sonrió.
-Así, juntos, de pareja.
-No. -Me mordí la lengua después de responder y suspiré. -No quiero decir que sea malo que estemos así. Pero nunca imaginé que acabaríamos juntos. Mi futuro lo tenía planeado con... bueno, ya sabes, con Zayn. Pero se torció todo y ese futuro que tenía planeado se desmoronó. -Fue cuando terminé la frase, cuando me di cuenta de que tenía la mirada fija en mis rodillas. Sonreí, y levanté la mirada. -Luego llegaste tú, siempre ahí haciendo el imbécil para alegrarme un poco el día y... aquí estamos. -Escuché una pequeña risa por su parte. -¿Tú?
-Sí, siempre he sabido que acabaría conquistándote. -Golpeé su brazo con poca fuerza.
-¡Louis! -Él rió con fuerza, causando mi risa también.
-Vale, vale. Es broma. Jamás lo imaginé. -Lo miré incrédula y Louis asintió. -Es verdad. Te miraba con Zayn y lo único que pensaba era 'jamás podré tenerla, porque ella está enamorada de él.' Y de repente un día, entraste a la tienda y tu mirada había cambiado pero aun seguíais juntos y no sabía que pasaba en tu cabeza y, aunque no quería aprovecharme de ti, sabía que tenía que coger esa oportunidad. Apenas una semana después, lo dejásteis y después... bueno... aquí estamos. -Asentí, recapacitando cada palabra.
-¿Te puedo preguntar una cosa?
-Dime.
-¿Lo...? -me mordí la lengua, pensando si realmente estaba preparada para oír la respuesta a esa pregunta -¿Lo veías enamorado a él también?
-Las veces que ha entrado a la tienda sí. Jenn, sí, él te quería. No pienses que no te quería, porque no es cierto. Cualquiera que os hubiera visto en esos momentos lo habría dicho. Simplemente un día...
-Un día murió todo. -Intenté reír, pero sólo me salió un sollozo algo raro.
-Eh, ¿estás bien? Rubia, no pienses más en eso, joder. Te pones muy fea cuando estás mal.
-Tranquilo, estoy genial. -Me levanté, limpiando mi regazo de los trozos de gofre que quedaban y él imitó mis movimientos.

Apagué la televisión cuando el reloj marcó las once menos veintocinco y bostecé estirándome tanto cómo podía. Louis iba a pasarse los próximos cinco días con su familia, así que me tocaba pasar una semana de mierda y, encima, sola. Saqué un cigarro de mi bolso y me fui al balcón a fumar, mientras miraba relajadamente el mar.
-¿No te han dicho que fumar es un vicio muy malo?
-¿Y a ti no te han dicho que entrar en casa ajena es un delito? -Expulsé el humo del cigarro y me giré para mirar a Zayn.
-La ventana de tu cuarto estaba abierta.
-Eso no era ninguna invitación para ti. -Volví a darle una calada al cigarro mientras él se apoyaba en la pared y centraba la vista en el mar.
-Vengo a hablar de lo de Marcelo.
-¿Me crees? -Vi como asentía y volví a expulsar el humo y vi como ascendía.
-Sí. Hoy me he dado una vuelta por casa de tus padres y ahí estaba el coche de mi abuelo. -Se sentó en el balancín y yo le hice compañía, aun manteniendo distancia entre nosotros. -El muy cabrón está jugando con mi padre. Me cago en todo, Jenn.
-Lo... lo siento.
-Tranquila, no es tu culpa. -Me miró con una sonrisa en sus labios y yo sonreí de medio lado. -¿Dónde está tu per... -fruncí el ceño antes de que acabara la frase y él asintió. -¿Dónde está Louis?
-Con su familia. Va a pasar unos días con ellos.
-Genial, entonces puedes venir conmigo a un sitio.
-Eso si quiero yo. -Se levantó y pegó su cara a la mía, dejando sus labios a una distancia peligrosa para ambos.
-Lo estás deseando. -Y sin más arrebató el cigarro de mi mano, juntándola con la suya y tiró de mí sacándome de la casa con prisa. -Sube, preciosa. -De un salto me monté en su moto, segundos después de él y me abracé a su cintura. -Echaba de menos esta posición contigo. Aunque echo de menos también otras posturas más... horizontales.
-Malik. -Me solté del agarre y él rió con fuerza y aceleró sin darme tiempo a agarrarme de nuevo.
-¿Va a ser un viaje muy largo? -Grité a través del fuerte aire que nos golpeaba.
-Qué más da, tenemos toda la vida, preciosa. -Y sin media palabra más, aceleró aun más adelantando a un par de coches.

-Hemos llegado. -Bajé de la moto y froté un poco mis piernas intentando reactivar la circulación que había perdido a causa del largo viaje. Levanté la mirada y dejé que las luces de un parque de atracciones me cegaran, había villancicos sonando con un fuerte volumen y los gritos de los niños invadían el lugar.
-¿No es un poco tarde para que haya niños aquí?
-No seas tiquismiquis, preciosa, es Navidad. -Me encogí de hombros y lo miré.
-¿Qué hacemos aquí, Malik?
-Yo, cumplir una de las promesas que te hice, tú, disfrutar como una niña. -Avancé unos cuantos pasos y sonreí cuando recordé sus palabras de hace un año.
"Algún día prometo llevarte a un parque de atracciones el día de Navidad para que abras los regalos allí."
-Malik, navidad ya ha pasado.
-Mejor tarde que nunca. -Me giré para verlo sostener un pequeño paquete envuelto. Lo abrí con rapidez para descubrir un marco con una foto de Lea, Harry, Zayn, Liam y yo. Una sonrisa amarga se dibujó en mi cara y elevé la mirada hasta él.
-Gracias. Yo... no tengo nada para ti.
-Que pases la noche aquí conmigo es el mejor regalo, preciosa. -Agarró mi mano y tiró de mi, introduciéndonos a ambos en el parque.

¡¡Comentad!! ♡♡

viernes, 14 de marzo de 2014

Capítulo 28

*Narra Zayn*
Me asomé por la ventana para verla caminar con parsimonia hasta su coche y sonreí un segundo cuando sus ojos marrones chocaron con los míos. Esos ojos marrones por los que habría matado hace escasos meses, y por los que seguiría haciéndolo. Vi como sonreía y negaba con la cabeza antes de subirse en el coche. Aceleró por la calle dejándome mirando a la nada.
-Zayn... -Me giré para ver como Amy fruncía el ceño y se acercaba a mí con paso decidido. -Tendrías que haber dicho algo cuando me ha llamado zorra.
-No la he escuchado llamarte zorra en ningún momento.
-Ha dicho que me pega un nombre más animal. -Se cruzó de brazos y, por la arruga que decoraba su frente, sabía que estaba bastante enfadada.
-Quizá haya querido decir que eres una gatita. -Reí con suavidad y besé su frente, haciendo que todas sus facciones se relajaran. -No le hagas caso, nena. -Amy asintió con desgana y empezó a caminar hasta la puerta.
-Hoy he quedado con mi hermana. Le diré a tu madre que no prepare comida para mí, ¿te llamo esta noche?
-Claro. Yo saldré a dar una vuelta.
-Pásalo bien.
-Tú también. -Sonrió lanzándome un beso desde el umbral de la puerta y me giré hacia el piano cuando la escuché bajar las escaleras y hablar con mi madre. Tres segundos después, escuché la puerta principal cerrarse de nuevo.
Me senté en el pequeño taburete y respiré hondo antes de tocar las teclas blancas y negras del piano. Mis dedos se movieron con soltura a lo largo del teclado y un pequeño recuerdo alcanzó mi memoria cuando llegué al final de la canción.
*Flashback*
Miré de reojo como aparecía su cuerpo por el umbral de la habitación y dejé de tocar girándome para mirarla.
-Buenos días, bella durmiente.
-¿Cuánto llevo dormida?
-Un poco más de una hora.
-Tendrías que haberme despertado.
-Es que al menos cuando duermes estás callada. -La vi fruncir el ceño y una pequeña risa salió de mi garganta al verla arrugar la nari de la forma tan graciosa que ella tenía. -Es broma. Ven, siéntate aquí. -Le hice un pequeño hueco en el taburete y ella lo ocupó con prisa, dejándome percibir su olor tan particular. Sonreí cuando su colonia impregnó mis fosas nasales.
-¿Qué estabas tocando? -Su voz me alejó de mis pensamientos y bajé la mirada hasta las teclas de nuevo.
-Es algo que compuse hace un par de días.
-Vuelve a tocar. -Y como si un impulso me dirigiera, hice lo que ella me pidió. Suspiré hondo y volví a recorrer el teclado con mis dedos. La miré de reojo y vi como cerraba los ojos y disfrutaba la melodía que alternaba toques alegres con otros más decadentes. Dejé de tocar y vi como ella sonreía aún con los ojos cerrados.
-¿Y bien?
-Es... ¡es genial!
*Fin flashback*
"Estuvimos decorando esa vieja casa apenas un puto mes antes de romper."
Golpeé el piano y me levanté cabreado dirigiéndome a la ducha.
-Tom.
-Zayn. Hacía mucho que no sabía de ti. ¿Qué negocio quieres hacer?
-Ninguno. Solo salir a tomar algo. ¿Quieres?
-Por supuesto, tío. A las 8 en Dovers. -Colgué el teléfono y encendí el grifo de la ducha. Cuando pasaron apenas veinte segundos, entré en la ducha y ahí me quedé dejando que las gotas de agua golpearan mi piel.

-¡Zayn, tío! Hacia mil que no te veía. -Abracé a Tom con fuerza y él golpeó un par de veces mi espalda.
-¿Vamos? -Entramos en el pub que, para ser la hora que era, ya estaba bastante lleno. Conseguimos colocarnos en un lugar al final de la barra y un camarero ya entrado en años se acercó a nosotros.
-Venga, te invito a la primera.
-Muy generoso por tu parte. -Reí y me acerqué a la barra para que el camarero escuchara el pedido. -Un whisky doble.
-Yo otro. -El hombre asintió y, en escasos segundos teníamos nuestros vasos sobre la mesa.

Había perdido ya la cuenta exacta de cuantos whiskies había tomado, pero si decía que diez no me alejaba mucho. Tom se acercó a mí con la típica sonrisa de borracho y yo gruñí sabiendo que al final tendría que encargarme de llevarlo a su casa.
-Vamos tío, volvamos. -Miré mi reljo de pulsera que acababa de marcar la una menos diez de la madrugada.
-Un rato más, Zayn.
-Vámonos. -Lo cogí del hombro y lo saqué como pude del abarrotado pub.

"Ha sido una noche de mierda."
Puse las manos detrás de la nuca y dejé salir el aire que tenía en los pulmones haciendo que mi habitación se impregnara del olor a whisky rancio. Sentía el aire golpear con poca fuerza mis persianas, pero yo no sentía frío ni tampoco calor calor. Tampoco estaba triste, ni mucho menos feliz, sentía esa presión en el pecho...
Me sentía vacío, otra vez.
Y otra vez era porque ella no estaba conmigo.

¡hola bichos! Sé que el capítulo ha sido algo corto y bastante soso, así que lo siento. Intentaré que el de mañana sea mejor. Espero vuestros comentarios!! ♡

domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 27.

-¿Volvemos abajo?
-Ve yendo, ahora te alcanzo. –Louis asintió y, después de besar mi mejilla, se separó de mi lado. Escuché la puerta del ascensor cerrarse y dejé que todo el aire que tenía dentro saliera con rapidez. Apenas un segundo después una sonrisa aparecía en mi cara.
"Me ha besado".
"No jodas, que lista. ¿Lo has descubierto tú sola?"
"No fastidies este momento."
Reí en voz baja y volví a centrar la vista en la ciudad, ahora más iluminada debido a los fuegos artificiales que decoraban el cielo nocturno. Escuchaba la música del salón y mi cuerpo se mecía con calma a su ritmo.
"Es hora de volver."

Me revolví en la cama cuando escuché la melodía de mi móvil retumbar con fuerza en mis oídos. Refunfuñe enfadada y tapé mi cabeza con la almohada, intentando crear una barrera contra el sonido. Pero no dio ningún resultado.
-Apaga ya esa maldita tortura. –Louis gruñó a mi lado provocando mi risa. Me giré para cogerlo, pero en ese momento dejó de sonar. –Gracias a Dios. –Volví a tumbarme y, justo cuando volvía a conciliar el sueño esa irritante melodía sonaba de nuevo. -¡No jodas! –Arrugué la nariz al levantarme y descolgué el móvil cuando empezaba el cuarto toque.
-¿Diga? –Mi voz era ronca por culpa del sueño y de la cantidad de alcohol que había bebido el día anterior. Sí, al final mandamos a la mierda la apuesta y la sustituimos por ver quién bebía más chupitos.
-Tenemos reunión en dos horas. –Me levanté de la cama y salí del cuarto, intentando que Louis no escuchara la conversación, pero cuando me giré para mirar a la habitación, Louis volvía a estar dormido como un bebé.
-No puedo.
-Sí, créeme que sí puedes. –Y no me dio tiempo a replicar. Escuché el tono del teléfono y murmuré mil insultos entre dientes.
Volví a entrar en la habitación, tan silenciosamente como podía y cogí algo de ropa decente para la reunión.
"Esto es una mierda."

Llamé al timbre de mi casa un par de veces antes de que mi padre abriera la puerta fingiendo la mayor sonrisa que jamás había visto. Avanzamos en silencio hasta el despacho de mi  padre. Farfullé en voz baja y me giré para mirarlo directamente a los ojos.
-Recuerdo que te dije que no quería saber nada más de ti.
-Yo no he convocado esto. –Lo miré frunciendo el ceño y me giré cuando escuché unas pisadas detrás de mí.
-Buenos días, Jennifer. –Tragué saliva al ver al viejo hombre andando hacia a mí con cierta lentitud, pero con paso decidido.
-Bu-buenos días, Marcelo.
-Ya veo que acabaste yéndote al lado oscuro. –Su risa invadió toda la casa y un escalofrío involuntario recorrió mi cuerpo. Ocupó asiento en una de las sillas que había alrededor de la mesa del despacho y mi padre y yo imitamos sus movimientos. Los tres manteníamos un silencio sepulcral, solo escuchando el fuerte aire golpear los ventanales de mi antigua casa.
-¿Se puede saber para qué nos hemos reunido? –Noté la dureza en mi voz, pero no me arrepentía de haber usado ese tono. Sentí los ojos de mi padre fijos en mí, y yo resoplé mostrando mi enfado.
-Como supondrás, es una cuestión de trabajo. –Crucé los brazos en mi estómago y suspiré.
-No puede ser de trabajo porque mi padre ya no trabaja contigo. –Levanté la mirada para ver la terrorífica sonrisa de Marcelo y pude sentir como el pavor se apoderaba de todo mi cuerpo. -¿Josh?
-Dejé de trabajar con Franklin, no con Marcelo.
-Pero él trabaja con Franklin.
-Eso es lo que él se piensa. –Miré asombrada a ambos hombres y me revolví en mi silla. –La cuestión por la que te he llamado es simple, querida. –El hombre me miró en silencio unos pocos segundos antes de seguir hablando. –Necesito que sigas trabajando con tu padre. Lo estabas haciendo tan bien. –Se acomodó en la silla, apoyando ambas manos sobre su estómago. –Nadie desconfía de una joven atractiva como tú. –Apreté mis manos formando dos puños y él rio en voz baja. –Eso es todo, Jennifer. Vuelves al negocio.
-No.
-¿Perdona?
-Verás, Marcelo. Quizá no estés acostumbrado a que escuchar un no por respuesta porque todo el mundo está acojonado por si le pegas un tiro, pero esa es mi respuesta. No. Y créeme, tendrás que hacerlo muy bien para pegarme un tiro.
-No me tientes, querida. –Me levanté de la silla, apoyando las manos sobre la mesa y acercándome tanto como podía a él.
-Antes de que tú me pegues un tiro, yo ya he disparado cinco veces. Tú juegas bien, pero yo juego mejor. –Y sin decir media palabra más, me di la vuelta y me largué de allí. Avancé con prisa hasta mi coche y arranqué, acelerando de tal forma que estoy segura de que dejé las huellas del neumático sobre el asfalto.
"¿Debería decírselo a Zayn?"
"Ya no somos enemigos, ahora somos como dos bandos contra Josh."
"Quizá él no se crea eso."
"Pues tendrá que hacerlo."
Sorteé los coches y me salté un par de semáforos antes de frenar en seco en la puerta de la casa de los padres de Zayn.
"Espero que esté aquí."
Llamé al timbre y golpeé el suelo un par de veces con la punta de mis converse.
-¿Jenn? –Franklin dio un paso atrás y me miró de arriba abajo.
-Ho-hola. Em... ¿está Zayn?
-Sí, pero está... está...
-Está con su novia, lo imaginaba. No importa. –Franklin asintió y se retiró de la puerta dejándome pasar. Clare salió de la cocina y pude ver como su cara palidecía.
-Buenos días, Clare. –Sonreí cálidamente y ella imitó mi gesto, avanzando y abrazándome con poca fuerza.
-Eh... Jenn, ¿quieres que lo avise? –Asentí.
-Lo esperaré en la sala del piano, ¿puedo?
-Por supuesto. –Clare sonrió. –Esta es tu casa, ya lo sabes. –Subí las escaleras detrás de Franklin y me desvié hacia la salita cuando llegamos al piso de arriba.
Toqueteé las teclas del piano, creando melodías sin sentido alguno.
-Feliz año, preciosa. –Una involuntaria sonrisa apareció en mi cara al escuchar su ronca voz recién levantada. Me giré y un impulso me atravesó para correr y abrazarlo con fuerza. Pero me controlé a mí misma y sólo levanté la mano saludándolo.
-Hola, Zayn.
-¿Querías algo? Me ha dicho mi padre que...
-Que quería hablar contigo. Sí. –Tragué saliva y me moví por la habitación intentando no mantener mucho contacto visual con él.
-¿Y bien?
-Eh... –Seguí dando vueltas en la habitación buscando la forma de decir lo que quería decirle.
-¿Vas a tardar mucho, Jenn?
-¿Tienes prisa para escuchar a tu novia cantar en la ducha? –La risa de Zayn golpeó mis tímpanos y una sensación indescriptible ocupó mi cuerpo.
-Va, Jenn.
-Tu abuelo está con mi padre. –Lo solté de golpe, con la mirada centrada en el suelo.
-¿Cómo? –Levanté la vista hacia él y pude ver el enfado en su cara.
-Tu abuelo, Marcelo, está en esta mierda con mi padre.
-¿Y por qué me lo cuentas? –Me encogí de hombros; realmente no sabía porque había ido a contárselo.
-Creo que necesitabas saberlo. Ya no trabajo con mi padre...
-¿Y se supone que me lo tengo que creer? Jenn, no estoy para tus mierdas. Seré gilipollas pero no tanto, así que largate a dar por culo a otro sitio. Con Louis, por ejemplo, seguro que tu perrito faldero te espera en casa. –Me acerqué a él cabreada, y antes de que él pudiera reaccionar, mi brazo encerró su cuello pegándolo contra la pared con fuerza.
-No te consiento que lo llames de ninguna mala manera, ¿me oyes? Así que no me toques las narices. Créeme si quieres y si no pues que te jodan. Yo te he avisado. –Hablaba en un susurro, pretendiendo que solo me escuchara él, pero sonando tan intimidatoria como podía. Lo solté y pude ver una sonrisa en su cara.
-No sabes lo guapa que estás cuando te enfadas.
-Que te jodan, Malik.
-¿Hola? –Una débil voz me hizo mirar sobre mi hombro para ver a una chica mirar la situación con cara rara.
"Oh, genial."
-¿Quién eres tú?
-Jennifer.
-Yo soy Amy. –La miré torciendo el gesto y sonreí de medio lado.
-Bonito nombre, pero no te pega mucho. –Miré de reojo a Zayn que observaba la escena con los brazos cruzados, apoyado en la pared y media sonrisa en su cara.
-¿Y qué nombre me pega según tú?
-Algo más... animal. –Reí con fuerza cuando vi su gesto de enfado y me acerqué a Zayn. –Hasta la próxima, Zayn. Dile a tu padre lo que te he dicho. –Amy avanzó hasta el lado del chico y me miró con gesto de superioridad. Avancé hasta la puerta y me giré antes de salir de la habitación mostrándole mi dedo del medio a Amy.
-¿No te quedas a comer, Jenn?
-No, creo que ya tienes demasiados invitados. –Besé la mejilla de Clare y salí de la casa con poca prisa.

Salté sobre la cama, haciendo que uno de los brazos de Louis me rodeara y él sonrió aún con los ojos cerrados.
-Buenos días, nena. –Me acerqué a su boca y lo besé con lentitud. Sus brazos me abrazaron con fuerza, pegándome a él

-Buenos días, bello durmiente.

viernes, 7 de marzo de 2014

Capítulo 26.

La recepción del hotel estaba adornada con la más típica decoración navideña y, en el centro del gran salón había un gran árbol de navidad decorado con grandes luces bajo el cual varias personas se estaban echando fotos. Sonreí y agarré con fuerza la mano de Louis.
-Vamos a hacernos una foto. –Tiré con fuerza de la mano de Louis pero él ni si quiera se movía de su sitio
-Yo te la hago. –Lo miré fingiendo estar cabreada, pero media sonrisa apareció en mi rostro, haciendo que él también sonriera.
-No, venga, quiero una contigo. –Me acerqué a una chica que tendría un par de años más que yo. –Perdona, ¿nos sacas una foto? –Ella simplemente sonrió antes de coger mi móvil y elevarlo esperando a que nos colocásemos. La mano de Louis apretó mi cintura, acercándome a él y mis labios se juntaron con su mejilla justo al mismo tiempo que escuchaba el obturador de la cámara sonar. Me separé de Louis con lentitud y me acerqué a la chica agradeciéndole con una sonrisa que hubiera sido nuestra fotógrafa. Fijé la mirada en el teléfono y sonreí al ver el resultado de la foto.
-Mira, si hasta pareces un niño bueno y todo. –Miré de reojo a Louis que miraba embobado la foto y reí con fuerza antes de besar de nuevo su mejilla. –Nos espera una gran fiesta ahí dentro.
-¿Vamos? –Asentí y empezamos a andar hacia la gran sala en la que había mesas colocadas al estilo de barras de bar, unos cuantos camareros se paseaban por la habitación con copas de champán sobre una bandeja mientras que otros cuantos esperaban tras las mesas, dispuestos a servir las bebidas.
Avancé hasta la barra improvisada más cercana y me dispuse a pedir algo de beber justo cuando Louis apareció a mi lado, agarrando mi mano y enarcando una ceja.
-¿Qué haces?
-Iba a pedir algo para beber.
-No.
-¿Cómo?
-Que no. No vas a beber nada esta noche. –Me crucé de brazos mirándolo interrogante al mismo tiempo que él me dejaba ver una sonrisa. –Cero alcohol, Jenn.
-¿Qué apostamos a que acabo bebiendo?
-Lo que quieras, nena. –Reí débilmente y Louis acompañó mi risa.
-Si bebo algo, serás mi criado durante un mes.
-Si no bebes, serás mi criada dos meses. –Alargué el brazo y ambos estrechamos la mano sellando el pacto. Louis agarró mi cintura, separándome de la barra y colocándome prácticamente en el centro del salón.
Miré a mi alrededor para sólo ver a hombres ricachones que hablaban con otros mientras se fumaban un puro y reían como locos sobre algún chiste que para los demás tendría poca gracia. Miré a Louis, y vocalicé un '¿dónde me has traído?' que provocó una risa por su parte. Señaló una parte de la habitación y vi un grupo de gente de nuestra edad riendo, bailando y bebiendo. Louis agarró mi mano y avanzó con rapidez hacia ellos.
-¡Hombre! El mismísimo Louis Tomlinson se ha dignado a venir. –Uno de los chicos rio con fuerza, golpeando el brazo de otro de los chavales que bebía junto a él.
-No me perdería esto por nada, lo sabes. –Louis soltó mi mano para darle un cálido apretón a su amigo. -Chicos, está es Jenn. –Sonreí saludando tímidamente con la mano a los chicos que me miraban divertidos. Se presentaron uno a uno, aunque nunca llegué a recordar sus nombres.
Las horas pasaban, mientras las doce de la noche cada vez se acercaban más y Louis reía cada vez con más ganas junto a sus amigos. Suspiré un par de veces, antes de observar un ascensor al final de la habitación. Me puse de puntillas acercándome al oído de Louis.
-Ahora vengo. –Él me miró y pude ver un rasgo de preocupación en su mirada; sonreí, negando con la cabeza y señalando el ascensor. Louis pareció entenderlo cuando sonrió y soltó mi mano, dejándome ir.
Me apoyé en la barandilla, dejando que una suave brisa descolocara de su sitio mi pelo. Respiré hondo y me abracé a mí misma, separándome de la barandilla y dejando la mirada perdida en las luces que decoraban el London Eye y todo el centro de la ciudad. Observé como la gente andaba con prisas por las desiertas calles de Londres, buscando un lugar donde poder celebrar la entrada del nuevo año.
-Bonito, ¿verdad? –Salté en el sitio al escuchar a Louis a mis espaldas y él sonrió acercándose a mí.
-¿Vienes a controlar que no beba? –Reímos al mismo tiempo, mientras él apoyaba los brazos en la barandilla.
-Va a ser medianoche ya. –Suspiré, dándole la espalda a la ciudad. -¿Estás bien?
-Con ganas de terminar el año. Este ha sido una verdadera mierda.
-El que viene será un gran año. –Se acercó a mi oído y lo pude sentir sonreí en mi oreja. –Te lo prometo. –Sonreí y me giré de nuevo, mirando la ciudad mientras se escuchaba a la gente del hotel empezar la cuenta atrás.
10, 9, 8...
-Ya están con la cuenta atrás. –Louis sonrió, asintiendo ante mi comentario.
7, 6, 5...
-Te tienes que sentir afortunada por pasar los últimos minutos y los primeros del año junto a mí, rubia. –Reí irónicamente, moviéndome para mirar a Louis directamente a los ojos.
-Creído. –Sonrió de medio lado, colocando sus manos en mi cintura.
3, 2, 1...
Y justo cuando escuché a la gente gritar "¡Feliz año nuevo!" noté los labios de Louis presionando los míos con dulzura, sus brazos estrechaban mi cintura mientras los míos se enredaban en su cuello, pegándolo a mí.
-Has perdido la apuesta. –Dije, al separarnos un poco para coger aire. Él sonrió mientras mis dedos recorrían lentamente su cuello.
-No has bebido alcohol, rubia.
-Sabes a champán. –Reí débilmente y él puso una mueca de indignación.
-Eso no vale. –Sus labios besaron mi nariz, haciendo que mis mejillas se tornaran de un rojo oscuro y agradecí la oscuridad del lugar para que él no lo notara.
-Sí vale, Tomlin... –No me dio tiempo a terminar la frase cuando sus labios estaban otra vez sobre los míos; noté como sus labios se curvaban en una sonrisa al ver cómo le correspondía el beso.
-Feliz año nuevo, nena. –Sus labios chocaban con los míos mientras hablaba.
-Feliz año nuevo, Louis.

¡¡Espero los comentarios!! <3